Deslocalización en el sector tecnológico

Quizá resulte un tanto provocador sacar el tema de la deslocalización de puestos de trabajo justo en estos días en que leemos tantas noticias sobre crisis, aumento del paro y el cierre de nuestras fronteras a la contratación de trabajadores foráneos.
Pero es que los problemas que afectan a la mayor parte de la economía española no afectan, al menos por el momento, al sector de los servicios profesionales en informática. Los datos disponibles (agosto) del INE indican un crecimiento en lo que va de año del 6,9 % en la cifra de negocio y del 4,9% en la generación de empleo. Hasta qué punto se contaminará este sector de la crisis generalizada, está por verse.


En cualquier caso, estimaciones más o menos fiables estiman que en la actualidad España padece un déficit de entre 25 y 30 mil profesionales IT que no podrán ser servidos por nuestro sistema educativo. Esto se debe, por un lado, a la caída de la natalidad que experimentó la generación que hoy se está incorporando al mercado laboral (que no se recuperará hasta dentro de 15 años), y por otro, al descenso sostenido en vocaciones tecnológicas.
No pretendo analizar aquí las causas, diversas y complejas, de esta situación, pero sí analizar posibles soluciones.
Una vez descartadas la reconversión (es difícil que un encofrador se convierta en informático), nos quedan dos soluciones: importar profesionales de otros países, o exportar trabajo a estos mismos países.
Las dos alternativas ya se han experimentado previamente en otros países, por ejemplo, Estados Unidos o Gran Bretaña. La solución de importar profesionales es fácil de poner en marcha a corto plazo, pero a la larga da más problemas de los que soluciona: desarraigo, situaciones de explotación, deterioro de las condiciones laborales, pérdida de interés del sector?
En el segundo caso (offshoring) la solución es más difícil de poner en marcha porque implica innovar en los procesos y además "parece" que quita trabajo a los profesionales locales. Pero sólo lo parece, porque los países que ya han recorrido esta senda han experimentado un importante aumento del empleo y de la productividad tanto de las empresas como de los profesionales locales, que se han centrado en las tareas de mayor valor añadido. Y eso sin hablar del beneficio que ha supuesto para la economía de los países receptores. India es el ejemplo paradigmático.
No sirve, en cualquier caso, adoptar las mismas soluciones de offshoring que han adoptado EE.UU., UK o Alemania: ni nuestras necesidades, ni nuestra lengua, ni nuestras tarifas son las mismas que las de estos países. Se trata pues de poner en marcha un modelo específico para nuestro país.
Tenemos una gran oportunidad por el momento del sector y por la gran reserva de talento que supone Latinoamérica. Tenemos también la obligación (otra vez la maldita crisis) de buscar formas innovadoras de producir los productos y servicios informáticos a menor coste.
Todo responsable de tecnología o político con competencias en el sector debería tener en su agenda un capítulo específico de offshoring que resolviera las cuestiones clave: qué procesos deslocalizar, en qué condiciones, dónde, con qué hoja de ruta? No se trata sólo de obtener reducciones de coste a corto, sino también del modelo de economía que queremos para nuestro país. Los accionistas, en primer término, pero también el sector y la sociedad a la larga lo agradecerán.
Enric Puig
Socio de Newshore

Via Tecnonews